Además de favorecer la inertización, la inspección por vapor interviene en la eliminación interna de los hidrocarburos adheridos a la rugosidad de las superficies e impregnados en las paredes de los equipos, garantizando la eliminación eficaz de los residuos aceitosos.
Utilizamos calderas de tubos de humo con caudales de vapor de 650 a 10.000 kg/h y presiones de hasta 300 psi.